NO IMPORTA EL TIEMPO

Los años pueden pasar, pero seguiremos extrañando a quienes ya no están con nosotros.

No importa cuánto tiempo pase, hay personas a quienes vamos a extrañar toda la vida, a quienes vamos a recordar siempre porque son irreemplazables. Cuando perdemos a alguien, es como si nos faltara una pieza que constantemente hace notar su ausencia. Los recuerdos, cual boomerangs, regresan y nos golpean en donde más nos duele...

No obstante, eso está bien. A veces es necesario que las viejas heridas molesten, todo con el fin de recordarnos la realidad de cosas muy nuestras, aquellos detalles que nos hacen únicos y que, por más que lo intentemos, no podemos ocultar o negar. Eso es precisamente lo que nos indica que vivimos, ya que todos reconocemos que no estamos completos porque se nota la falta de una pieza en nuestro propio rompecabezas que no permite completarlo. Esa pieza puede ser un progenitor, el/la cónyuge, un hijo/a, un hermano/a, un abuelo/a...

Hay días en que, por la misma rutina de vida, no nos sentimos tan afectados por tales ausencias, pero en otros los echamos tanto de menos que sentimos nuevamente el dolor de no tenerlos con nosotros. Puede que lloremos a todo pulmón, si estamos solos en casa o bien sólo dejemos escapar una discreta pero significativa lágrima para evitar cansar a otros con el mismo tema de siempre, para no perturbar la felicidad ajena o sencillamente para no pasar por gente amargada. El dolor seguirá estando presente, aún cuando no deseemos que aparezca.

Papá y Yuvia siguen presentes en mis pensamientos y en mi corazón, 
a 1 año y a 10 meses de haber partido, respectivamente.

Un mes, seis meses, un año, cinco años, una década... El tiempo no importa: cuando extrañamos a alguien que partió a la Eternidad, lo hacemos por toda nuestra vida, porque siempre hay agua con sal para quien dejó su huella en nuestra orilla.

Y aunque tenemos la certeza de que están en un lugar donde no existe el tiempo ni el espacio, en el que no envejecen y son dichosos, está atentos a nuestras acciones, es natural que nos hagan falta sus ocurrencias, sus enseñanzas y sus gestos mientras estuvieron con nosotros.

Esto no es debilidad... Es humanidad, simplemente.

Comentarios

Entradas populares de este blog

TIEMPO Y DETERMINACIÓN

¿POR QUÉ CONTINUAR?

TIEMPOS DIFICILES, PERO NECESARIOS